El aceite de rosa mosqueta destaca por su acción regeneradora sobre la piel gracias a su alto contenido en ácidos grasos esenciales, como el linoleico (40%) y el linolénico (35%), fundamentales para la formación y reparación celular. Ayuda a mejorar la elasticidad de la piel y favorece la síntesis de colágeno.
Su uso diario contribuye a reducir arrugas, atenuar cicatrices y estrías, y mejorar el aspecto del acné. Además, su riqueza en vitaminas A y C ayuda a prevenir el envejecimiento prematuro, aportando una piel más suave, firme y luminosa.
Es apto para todo tipo de pieles, aunque no se recomienda en pieles muy grasas debido a su alto contenido en lípidos.
Carolina –
Fue mi aliado en mi último trimestre del embarazo y el inicio de la lactancia. Me daba masajes en la tripa y los pechos con él para hacer que la piel fuera más elástica. Me ha venido muy bien y siempre se lo recomiendo a todas mis amigas.
Sofía –
Ya lo usé en el embarazo y me pareció muy buen producto. Pero luego leí que lo podía utilizar también para mejorar las arrugas del contorno de los ojos y así tener una mayor elasticidad, y la verdad es que me está yendo muy bien.
Carlos –
Es como me lo esperaba, o mejor. Reconozco que lo uso para muchas cosas. Para el contorno de ojos, que esas arrugas no me gustan, para suavizar los talones y también para ayudar a la piel a que las marcas de cicatrices se difuminen.
Laura –
Lo compré hace 6 meses para aplicarlo sobre una cicatriz bastante grande, tanto su textura, como su olor, y el efecto que tiene en la piel, son maravillosos. Mi cicatriz ahora está mucho más pequeña y curada.