La celulitis es un problema que no entiende de edades, sexo o complexión corporal. Puede salir en cualquier momento de nuestra vida. Pero ¿qué es la celulitis? Es la aparición de nódulos de grasa que se endurecen y forman surcos en la piel. A esto se le llama piel de naranja, por su aspecto rugoso parecido a la piel de estos cítricos. 

¿Y por qué aparece esta afección? Pues en muchas ocasiones por cambios hormonales, la vida sedentaria, beber poco líquido o llevar una alimentación incorrecta. Los cúmulos de grasa se suelen drenar, hasta que comienzan a acumularse. El hacer ejercicio y mantener el tono muscular ayuda a que no se formen tanto. También son efectivos los masajes suaves para mejorar la circulación y activar el drenaje de la zona conflictiva.

En las mujeres es más habitual que aparezca, sobre todo en las caderas, muslos, vientre y nalgas. Los hombres tampoco se libran y en ocasiones aparece en el pecho. Una vez que descubres la celulitis es complicado eliminarla del todo sin cirugía, pero hay cremas anticelulíticas y reductoras que ayudan reducirla y esculpir la figura.

Tipos de de cremas anticelulíticas 

Existen varios tipos: las anticelulíticas, reductoras, reafirmantes y drenantes. Os mostramos las diferencias entre ellas.

  • Anticelulíticas: Están destinadas para atenuar la piel de naranja y son más efectivas cuando esta ha aparecido y es persistente. 
  • Reductoras: Su principal misión es quemar la grasa corporal que vamos acumulando y no permite que siga haciéndolo. Se encargan de afinar la silueta gracias a su poder liporeductor.
  • Reafirmantes: Como su nombre indica están destinadas a reafirmar la piel que tiene flacidez, a que recupere su tono. Con ellas se tonifica la silueta, pero no se combate la celulitis. 
  • Drenantes: Son las que previenen la retención de líquidos. Gracias a sus componentes la circulación mejora y con ello también el drenaje de éstos. La figura se afina y se reduce el volumen de la silueta. 

Escoger una buena crema anticelulítica

Para poder hacer una buena elección primero tenemos que conocer el tipo de celulitis que tenemos. Porque el tratamiento será distinto para cada una. Existen tres tipos:

Celulitis dura o compacta

Es consistente y dura al tacto y tiene aspecto granuloso. Suele estar localizada en muslos, cartucheras o, incluso, detrás de la rodilla. Suele aparece en jóvenes y se debe, fundamentalmente, a desarreglos hormonales. Aquí son adecuados las cremas por el día y para que actúen durante la noche.

Celulitis blanda o flácida

Es aquella piel que vemos fofa, con mucha flacidez. Se localiza en la cara interna de los muslos, en la de los brazos, y en el abdomen. Suele estar asociado a las variaciones de peso, por lo que en ocasiones aparecen también estrías. Aparece en personas de mediana edad, con vida sedentaria. En este caso es recomendable utilizar una crema anticelulítica que también sea reafirmante, que se encargue de tonificar la silueta.

Celulitis edematosa

Es la más dolorosa de las tres. Su aspecto es más pastoso. Suele aparecer en las piernas y la acompaña la pesadez y el dolor. Es la asociada a la retención de líquidos y suele aparecer en la adolescencia y en los embarazos. En este caso las cremas más adecuadas son aquellas que activen la circulación y las drenantes, que hacen un efecto anti retención de líquidos.

Las ventajas de la cosmética natural

El uso de este tipo de productos en la piel es uno de los más adecuados, sobre todo cuando hablamos de anticelulíticos. Este tipo de cremas hay que aplicarlas con un masaje enérgico para que penetre en las capas más profundas y haga su trabajo de disolver la grasa. Esto hace que los ingrediente penetren en nuestro organismo. Es mucho mejor que lo hagan aquellos productos naturales que los químicos.

Un cosmético natural intenta ser lo más parecido al manto lipídico de la piel. Por eso intenta tener aquellas sustancias que mejor se integran. Tienen un efecto mucho más suave y aportan la hidratación natural que necesita la piel. Además, no aportan sustancias químicas, como los parabenos que son conservantes.

En MON tenemos nuestro Body Slim, que es una crema adelgazante con efecto lipolítico y certificada por Ecocert. Su ingrediente principal es la pimienta rosa, que es una gran aliada en la reducción de la grasa. La elimina antes de que se almacene evitando así los nódulos que forman la celulitis. Está elaborada sobre una base de manteca de karité, para aportarle a la piel la hidratación necesaria. Además, este ingrediente estimula la formación del colágeno natural por lo que deja la piel suave y lisa, con menos volumen. Todo ello mezclado con aceites esenciales de canela, pomelo y limón. Esta mezcla de aceites la hace poco recomendable para usarla durante la lactancia y el embarazo.

La combinación de estos ingredientes naturales hacen que el Body Slim de MON tenga una potente acción adelgazante. Contribuye a romper los nódulos de grasa en zonas como el abdomen, caderas y nalgas, y remodela visiblemente la figura.  

Test de eficacia  

El uso de las cremas anticelulíticas no tiene efectos inmediatos, como casi ningún cosmético. La celulitis no va a desaparecer del todo y los efectos milagrosos no existen. Lo que sé que hacen es remodelar visiblemente la figura y reducir las imperfecciones de la piel de naranja.

Su acción fundamental es la reducción del volumen. Ya sea porque drenan y va desapareciendo la acumulación de líquidos, o porque disuelven un poco las células adiposas. También logran que el exceso de grasa no se quede en una zona concreta y se elimine de manera natural. Pero no destruyen la celulitis. Para ello habría que recurrir a otro tipo de tratamientos más invasivos y costosos.

Para que estas cremas hagan efecto solo hay algo imprescindible: la constancia. Hay que aplicarlas todos los días, con un suave masaje y no dejarlo ante los primeros signos de mejoría. Si todo esto se acompaña con una dieta adecuada, más ejercicio y la mayor ingesta de agua, las probabilidades de éxito aumentan mucho.

Ingredientes nocivos de las cremas anticelulíticas

Los cosméticos naturales evitan el uso de químicos en la elaboración de sus productos. Muchos de ellos suelen estar en aquella cosmética industrial que compramos y no somos realmente conscientes de lo que lleva.

Los parabenos son un tipo de ingrediente muy común pero que hay que evitar. Cada vez son menos los productos que lo llevan, pero al tratarse de una gran conservante, las marcas comerciales lo usan mucho porque además es barato. 

Los aceites minerales se usan mucho para darle un mayor poder de hidratación a la piel. Pero no es cierto, porque lo que hacen es crear una película en la piel que hace que esta parezca hidratada, pero tapona los poros y no deja transpirar. Además, estos aceites son derivados del petróleo, con todos los riesgos que conlleva aplicarse algo así en la piel.

Los perfumes que se le echan a las cremas anticelulíticas también son químicos. Muchas veces derivados del alcohol, lo que puede provocar irritaciones en la piel y sequedad.