Las propiedades del aceite de argán son múltiples y centenarias, pero aún relativamente desconocidas en nuestra sociedad. Sin embargo, este aceite se ha convertido en los últimos años en tan imprescindible como deseado.

A quien haya estado alguna vez en Marruecos seguro que en algún momento de su viaje le habrán ofrecido argán presentándolo como si fuese un tesoro. Hemos oido muchos comentarios, incluso leído en internet, que para obtener este aceite se aprovechan los frutos que caen del árbol, o incluso que se recogen ayudándose de las cabras, etc. Verdaderas mentiras, leyendas o bulos que no tienen nada que ver con la realidad de este exquisito aceite.

Existen dos tipos de aceite de argán, el aceite natural, prensado en frio y el tipo “bereber” que se obtiene de las semillas tostadas. Esta variante es muy apreciada en la “nouvelle cusine” por su excelente sabor a nueces.

En MON utilizamos el primero, el aceite natural prensado en frío y con certificación ecológica. Esta calidad, que no tiene ese olor de semillas tostadas, consideramos que es mucho mejor para aplicarla sobre la piel y así poder disfrutar de sus propiedades sin que ningún olor interfiera. Adquirimos el aceite de argán directamente de cooperativas que lo producen en la biosfera protegida del Atlas, al sur de Marruecos. Como todos los productos naturales que se empiezan a conocer y se vuelven muy populares, aconsejamos que para disfrutar realmente de sus propiedades adquiráis un aceite de argán con denominación ecológica. Esto garantizará su pureza, ya que hemos constatado que hay muchos aceites de argán que se comercializan y están mezclados con otros aceites.

La extracción de nuestro aceite es totalmente artesanal, no existen fábricas para su extracción industrial. Cien kilos de fruta madura se componen de 50 litros de agua, 22 kg de pulpa seca que aprovecha el ganado, 25 kg de cáscaras que sirven para el fuego y tan sólo 3 kg , de donde se extrae el aceite con un método realmente artesanal. Cada hueso se tiene que partir y contiene 3 pipas del tipo de la de calabaza. Éstas se tuestan hasta que comiencen a ennegrecer, se machacan y se muelen en un rústico molino de piedra, hasta que una miel opaca y espesa empieza a salir por la boca del molino. Tiene la consistencia de una crema de sésamo. Durante una semana descansa en un lugar fresco y oscuro hasta que se seque. Las mujeres van formando bolas que van apretando hasta que empieza a escurrir, poco a poco, aceite de ésta pasta semiseca.

El aceite de argán biológico puro de primera presión es un verdadero tesoro para el cuidado de la cara, del pelo, de las uñas y del cuerpo. Es un aceite único, cuya eficacia, avalada por siglos de tradición, está siendo en la actualidad corroborada por la investigación científica. Es apreciado por su efecto anti arrugas por la gran cantidad de antioxidantes y sus poderes curativos. El gamma-tocoferol es un antioxidante mucho más eficaz que el alfa-tocoferol. Esto explica sus buenos resultados en la lucha contra la oxidación y los radicales libres, causa directa de la falta de elasticidad de la piel y la consiguiente aparición de arrugas, estrías ….

Por otra parte, al oxigenar la piel, el aceite de argán favorece la restauración de la capa hidrolipídica y de las células cutáneas cuyo tenor en nutrientes incrementa considerablemente. Los beneficios son elasticidad, suavidad y luminosidad de la piel.